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3, 2016

Drones: video marketing y eventos. Comunicar desde el aire

No son un pájaro. Pese a su envergadura, el sonido que emiten al volar resulta más mecánico que melódico. Tampoco son exactamente un avión, aunque al mirar hacia arriba su silueta pueda confundirnos. Su aspecto imponente y aportaciones aparentemente ilimitadas hacen de ellos los modernos reyes del cielo, superhéroes tecnológicos al servicio del ser humano.

Los drones son un universo en sí mismos, y así lo han entendido numerosas compañías, grandes y pequeñas, que hace tiempo comenzaron a hacer uso de sus servicios o a interesarse por sus posibilidades. El mundo de la comunicación, la publicidad y los eventos no podían quedarse al margen. En un mercado pleno de competitividad donde es primordial la originalidad a la hora de comunicar, las aeronaves no tripuladas han abierto todo un abanico de opciones creativas.

La carrera por ser el más hábil, ocurrente e innovador en el manejo de drones se topa en España con el desconocimiento casi generalizado de la regulación que les incumbe. Por ello, y por mucho más, es un buen momento para entrar en materia y elevar la mirada hacia el cielo.

El auge

En España, el uso de drones se ha ido normalizando, tanto por grupos como por particulares, pese a que siguen levantando suspicacias en muchos que asocian su desarrollo al control gubernamental y al concepto de sociedad hipercontrolada. En Suecia, por ejemplo, se ha decidido prohibir el uso de drones con cámara incorporada al considerar que atentan contra la privacidad de los ciudadanos. Habrá que actualizar regulaciones y acostumbrarnos a su presencia, pues la mayoría entiende que las aeronaves no tripuladas han llegado para quedarse.

El origen del uso de los drones en nuestro país hay que buscarlo en el ámbito militar. La percepción que se tenía de estas aeronaves ha variado con el tiempo en detrimento de su concepción puramente estratégica y de vigilancia. Su empleo se fue extendiendo después al medio rural y al mundo del cine, y actualmente en España se puede disponer de sus servicios para trabajos aéreos relacionados con actividades de investigación y desarrollo, operaciones de emergencia como búsqueda y salvamento, sistemas de comunicación por satélite, publicidad aérea o como complemento de medios informativos.

Ahora, no es raro que los ganaderos lo usen para vigilar su rebaño. Los agricultores riegan sus cultivos con ellos. También han adquirido una importancia fundamental en misiones humanitarias. En Ruanda se están empleando drones para el transporte de sangre y medicamentos hasta centros médicos en los que la comunicación vía terrestre es dificultosa.

Vídeo marketing y otras técnicas

Si nos centramos en el ámbito de la comunicación, las obvias capacidades visuales de estas aeronaves se están aprovechando en el terreno del video marketing y la fotografía para conseguir tomas muy atractivas y que serían imposibles de lograr por otros medios. Se ha llegado al punto de convertir a los drones en protagonistas de determinadas acciones comerciales.

También se están haciendo fuertes en el terreno del street marketing, donde participan en acciones de grabación (fotografía o transmisión en streaming) y distribución de complementos asociados a una campaña o actividad concreta. Además, los vuelos no tripulados se adaptan perfectamente a la magnitud de los grandes eventos, a los que aportan espectacularidad e imágenes de alta calidad minimizando costes.

El uso de drones se está llevando también a eventos particulares, desde bodas a otros eventos de carácter social, cultural o deportivo.

Las redes sociales, tan presentes hoy en día en el mundo del marketing y que han impulsado el concepto de Comunicación 2.0, también cuentan con su propia plataforma dedicada a los drones, en la que los usuarios pueden subir imágenes o vídeos realizados desde el aire. Se trata de Dronestagram.

Características técnicas

Los operadores de drones en España se multiplican y, paulatinamente, han ido aumentando los servicios de alquiler. Para manejarlos, los especialistas cuentan con licencias en el espacio aéreo y de uso ofreciendo servicios de vídeo o fotografía que suponen precios asequibles, una logística más favorable y reducción de riesgos frente al empleo de helicópteros.

El imparable avance de la tecnología y las mejoras evolutivas se ha dejado notar. Paralelamente al diseño de los aparatos, cada vez más ligeros y aerodinámicos gracias a la fibra de carbono, se aprecia una clara evolución de la tecnología asociada a los drones. Lo normal ahora es verlos portando cámaras HD último modelo, con lentes que permiten grandes angulares, y manejados por control remoto por un equipo de tierra. Las empresas especializadas añaden a estos servicios las labores de edición.

Los avances a nivel usuario y profesional también incluyen la posibilidad de grabar en tiempo real a través de dispositivos móviles como smartphones o tablets; sistemas GPS, vuelos 3D y controlador por mapa; la programación de movimientos y sistemas de estabilización; y motores más potentes que mejoran el alcance y la duración de vuelo, además de la funcionalidad return home.

Marco legal

La situación legal de España respecto a los vehículos no tripulados es bastante particular, y es que no existe una ley como tal para regular su actividad. El asunto se reduce a un Real Decreto con fecha de 5 de julio de 2014 que en octubre del mismo año se convirtió en ley. Esta legislación se encuentra, actualmente, en proceso de revisión.

Las empresas que quieran operar necesitan un permiso especial de la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea). La regulación temporal vigente afecta a los vuelos de naves no tripuladas manejadas por control remoto con menos de 150 kilos de peso.

De momento, el vuelo del dron se limita a espacios cerrados (contando con la aprobación del dueño del recinto) y a campo abierto solo en zonas no pobladas y donde el espacio aéreo no esté ocupado. Las grabaciones en exteriores tienen un límite de altura de 120 metros y una distancia tope a recorrer de 500.

Para más información se puede consultar el documento pertinente del BOE.

En octubre de 2016, el Partido Popular presentó en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley pidiendo una regulación “nueva y definitiva” que recoja “exhaustivamente el régimen de uso” de las actividades de los drones. En palabras del diputado Pedro Acedo, hay que trabajar con el objetivo de “facilitar el reconocimiento de un sector económico emergente con posibilidad de desarrollo”.

De este modo, el nuevo marco “facilitaría las operaciones especializadas y los vuelos experimentales”, con el consiguiente “desarrollo de nuevas actividades económicas no permitidas hasta ahora por seguridad del espacio aéreo controlado”.

Según los datos que aportó Acedo, “ya se han registrado más de 1.000 operadores de drones dedicados a las más variadas actividades como pueden ser la filmación, la búsqueda de personas, servicios meteorológicos o investigaciones arqueológicas, entre otras”.

El carácter temporal de la actual ley y la trayectoria creciente de la actividad de las aeronaves confirman que es fundamental una norma definitiva, y que llegue en un breve plazo, para regular su uso.

El ejemplo de Estados Unidos

Ante el limbo legal que impera actualmente en España, conviene fijarse en cómo funciona la regulación de los vuelos de aeronaves no tripuladas en otros países.

En Estados Unidos se aprobó a mediados de año un nuevo paquete de normas que implica el reemplazo de la licencia para volar drones por un certificado específico de conocimientos. Esto libera a las compañías para que puedan realizar sus actividades de manera más continua, más barata y con menos burocracia.

Algunas restricciones se mantienen, como el registro obligatorio. Los drones comerciales solo podrán volar durante el día y no se permite que un operador maneje más de una misión al mismo tiempo.

Entre las nuevas condiciones se marca un límite de velocidad en vuelo de 160 kilómetros por hora. Los drones pequeños podrán sobrevolar áreas poco pobladas sin necesidad de contar con la aprobación de la Administración Federal de Aviación (FAA), el órgano regulador norteamericano. Eso sí, deberán informar al control de tráfico aéreo si se quiere ejecutar una actividad sobre áreas con mayor población o donde opere tráfico aéreo pesado.

Un mundo sin fin

Mientras en España se sigue trabajando en la regulación, el sector empresarial se muestra cada vez más interesado en conocer las posibilidades del universo dron. Instituciones públicas organizan jornadas periódicamente destinadas a PYMES y autónomos enfocadas a ofrecerles un conocimiento más amplio sobre los beneficios que aporta esta tecnología a sus empresas.

Los posibilidades de los drones parecen ilimitadas. El mundo del marketing y la comunicación se mantienen a la expectativa. ¿Hasta dónde creéis que se puede llegar?

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